31 de agosto de 2019
Álex Herrero
Soneto lingüístico número 36
Ramón Alemán
Dos cadenas me ayuntan a un lingüista
de nombre Álex Herrero, madrileño
que ejerce con rigor y terco empeño
su oficio de gramático analista.
La primera, el amor apasionado
que entrambos profesamos al lenguaje,
al misterio que esconde su engranaje,
al código ancestral que nos fue dado.
La otra es una fobia razonada
al mal de titulitis, torpe intento
que el saber encasilla y estabula.
Aparte de eso, hoy dejo confesada
una envidia envidiosa por su bula
de ser un joven sabio, raro invento.1
1 No sé la edad de Álex Herrero (ni se la he preguntado), pero puedo afirmar que no llega a los treinta ni por asomo. Esto, desde mi punto de vista, da más valor a sus conocimientos –adquiridos necesariamente en poco tiempo–, que le sirven, entre otras cosas, para ejercer como redactor, corrector, asesor lingüístico en la Fundación del Español Urgente y editor en la editorial Pie de Página.
