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Mi dulce capitana

11 de julio de 2019

Mi dulce capitana

Soneto lingüístico número 27

Ramón Alemán

–«Mi dulce capitana lleva y guía

nuestro barco de vela en mar serena.

La vista al frente, corta es su melena;

su piel llenó de sal la maresía».1

 

–Romántico tu texto, Ramoncito,

aunque es raro decir la capitana.

–Lo digo porque a mí me da la gana

y si alguien se molesta, le repito:

 

»la lengua es propiedad de los hablantes,

el uso es el que manda en todos lados

y hoy vale lo que no valía antes.

 

»Si hay barcos por mujeres comandados

(lo viste en mi metáfora de amantes),

dos géneros podrán ser empleados.2

1 El sustantivo maresía lo usamos los canarios para referirnos al aire impregnado de agua de mar.

2 Si bien en el pasado determinados femeninos, como abogada, fotógrafa, capitana, arquitecta, ingeniera, árbitra, médica o jefa, apenas se empleaban –pues no existían abogadas, fotógrafas, capitanas, arquitectas, ingenieras, árbitras, médicas ni jefas–, su uso se consolida paulatinamente en el español actual y, de hecho, todos los sustantivos citados tienen registro en los diccionarios.