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Corrección de estilo

La corrección de estilo es el paso inmediatamente posterior a la redacción. Una vez terminado el texto, y siempre antes de la etapa de maquetación, lo sometemos, usando el programa Word, a una corrección profunda que consiste en revisar la gramática en su sentido más amplio: ortografía, sintaxis, morfología, redundancias, subordinación, abuso de gerundios, léxico… También intervenimos en la comprensibilidad –pues una oración puede estar bien redactada, pero resultar incomprensible– y en la detección de errores de contenido –personajes que cambian de nombre por arte de magia, una guerra que termina un año antes de lo que dicen los libros de historia, Colón rumbo a las Indias en 1942 en lugar de hacerlo en 1492…–.

Pese a su nombre (corrección de estilo), este trabajo no consiste en alterar el modo de escritura de los autores; por el contrario, solo se corrige lo que debe ser corregido, y en todo momento se respeta el estilo original del texto. Este trabajo ha de considerarse un diálogo entre corrector y autor; por ello, el contacto debe ser tan fluido como lo exijan las dudas que le asalten al corrector, que, además, hará comentarios y sugerencias a través de la herramienta de comentarios del programa Word. Asimismo, podemos entregar a nuestros clientes un documento adjunto en el que explicamos los principales errores, los criterios empleados en la corrección y las fuentes lingüísticas consultadas.

Pero la revisión de este nuevo texto que está a punto de ver la luz aún no ha terminado: falta la corrección ortotipográfica…

Corrección ortotipográfica

Cuando el diálogo entre autor y corrector para la corrección de estilo ha concluido, el texto ha de pasar a la etapa de maquetación. Posteriormente, se hace necesaria una segunda corrección, la ortotipográfica, que consiste en hacer una nueva lectura del texto, que ahora tiene dos diferencias respecto al original: primera, ya ha pasado por una corrección de estilo, en la que, por supuesto, se pudieron escapar erratas, e incluso se pudieron incorporar inconscientemente otras que no había; y segunda: ahora el texto está en su soporte definitivo; una revista, un libro, un catálogo… Y también ahí puede haber errores, como líneas viudas o huérfanas, texto de más o de menos, un pie de foto que no se corresponde con la imagen o una cursiva que desapareció durante la maquetación.

Por eso es necesaria esta segunda revisión. Se trata de un filtro final, una última y concienzuda mirada al texto, ya con su apariencia final antes de llegar a los ojos del lector. Aquí se presta especial atención a la ortotipografía (tipos de letra, sangrados, confección del índice y de la bibliografía…) y se deja de lado la gramática, que ya fue revisada durante la corrección de estilo; aunque, como es natural, se corregirá todo error ortográfico que se detecte.

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